sábado, 10 de mayo de 2008

Dos patitos

¡Saludos desde Kinderland!

¡Hola! Sé que el ritmo que llevo es algo irregular, pero dicen que lo bueno se hace espera, ¿cierto? :P

Hoy, 10 de mayo, haré una excepción y os hablaré del más inmediato presente, pues es mi día, el día en el que cumplo años. Es decir, demos un salto en el tiempo hasta lo que sería plena tercera temporada de mi etapa en Kinderland. Mucho ha pasado y quizá lo que veais os estropee algún acontecimiento que aún no haya comentado, pero la ocasión lo merece y además, es la primera vez que tengo blog para comentar este acontecimiento. ¡Disfrutadlo!

---------------------------------------------------------------
10 de mayo

Pasada la medianoche, volví de Rudolfplatz de mi encuentro con Laura, Basri y la amiga de éste, Simone, una chica interesante con la que debatimos en alemán e inglés sobre aspectos que le interesaba conocer desde la perspectiva de un extranjero, como puede ser la visión que se tiene de Alemania fuera de sus fronteras, con el gran lastre que soporta desde el siglo pasado, el idioma, cómo conocer gente de otras culturas, etc, aunque también hubo tiempo para momento más tribiales como los juegos de palabras que nos inventábamos al intentar explicar cosas en alemán, haciendo un batiburrillo de idiomas de lo más heterogéneo.

Al llegar a mi silencioso (de madrugada) barrio, la claridad de la noche me dejó ver a lo lejos una serie de luces incandescentes. Movido por la curiosidad (y por no tener más que hacer que regresar a casa y dormir) me acerqué solo para comprobar que eran lo que sopeschaba: velas. Sí, rojas y encendidas como las de un velatorio, formando una hilera que se extendía por la dirección opuesta en la encrucijada camino a casa. Seguí su rastro, no sin estar alerta ante tanta calma y esperando encontrar algún extraño ritual, llegué hasta un puente y allí...

Tuve una epifanía, vi todo más claro, como en una revelación. Hice inventario de lo acontecido durante mi estancia, como complemento a la conversación mantenida esa misma noche. Ese encuentro fantasmagórico me preparó para afrontar la victoria: un año más. Sí, porque para mi el hecho de llegar cada año a registrar un nuevo año supone eso, una superación, un nuevo récord en días de vida... y a sumar otros 365 y tantos como queden.

Encontré un saco a medio vaciar con la misma ropa que llevaba puesta, y una peluca que imitaba mi cabellera, negra azabache como el betún. Algunos de mis objetos personales se encontraban esparcidos entre el suéter y los bolsillos del pantalón. Al examinarlos, los cogí y junto a la ropa, los estremecí contra mi pecho en un abrazo y después... un flash y de vuelta a la realidad. Había encontrado algo de mi mismo que había perdido por allí, quizá las ganas de seguir, quizá ímpetú, quizá solo una parte extraviada pero celosa de su identidad. Fui a dormir para descansar de la jornada.

A la mañana siguiente me esperaron las bien recibidas, como de costumbre, felicitaciones de los amigos y familiares, que seguirían sucediéndose a lo largo del día. Me preparé para ir a la fiesta de Efferen para celebrar mi cumpleaños junto a Patri y Pablo, verdaderos anfitriones del festejo.

Laura y Horacio me esperaban en el Flowmarkt para entregarme sus regalos sorpresa: un cómic original americano de la etapa de Claremont en los X-Men y unas pelotas blanditas para hacer malabares, con instrucciones incluidas porque mi pericia con juegos de manos brilla por su ausencia.

Nos reunimos con algunos conocidos en el acalorado césped de Efferen (me gusta el estilo del guionista de esta temporada, ¿veís como todo encaja (comencé mi estancia en Efferen con Patri y de nuevo estábamos reunidos para celebrar los cumpleaños)? Rocío y Clara tenían preparadas varias sorpresas: una bolsa de chucherías y una deliciosa tarta de galletas, chocolate y Lacasitos, como en los buenos tiempos.

Decidimos marcharnos a dar un paseo por Efferen separándonos del agobio del grupo principal (no por nada, sino que no me siento cómodo con las multitudes, al igual que mis compis: Lau y Horace) y fuimos a dar con el lago de Efferen, una preciosa estancia muy apacible a la que algún día regresaremos con Neri para darnos algún refrescante chapuzón. Vimos varios patos, lo cuál me recordó a la epifanía del día anterior y traté de buscarle un nuevo significado que añadir a los dos patitos que hasta el año que viene figurarán en la casilla de mi edad.
[Nota de mimo: leer James Joyce es peligroso para la salud mental]

De vuelta a la estación para subir de nuevo a Colonia, visitamos el barrio y sus perfectas casitas y paramos a divertirnos como infantes en unos columpios. Fue un momento mágico, y hacía falta ratos así, de evasión y diversión pura, sin apariencias ni compromisos.

Casi morimos de asfixia debido al bochorno de calor que albergaba el tren, pero aún quedaban ganas para seguir con la celebración de los dos patitos, las dos décadas y un bienio que llevo en este planeta. Aún no he despertado del todo mis poderes, pese a que planeo en ocasiones por distancias cortas y poco a poco mi sensor empático e intuición se van perfilando, aunque aún me queda mucho para considerarme madurado (que no maduro).

Ahora escribo escuchando de fondo varios fuegos artificiales. Colonia y yo estamos de celebración. Supongo que va siendo hora de seguir con la fiesta.

6 comentarios:

Elena Pascual dijo...

Hola mimotaku, a pesar de que no te conozco, te felicito por tu capacidad de redacción. Un día, buscando info sobre mi próximo destino Erasmus desde mi humilde y aburrido ordenador de la Uni Alicante...(lo q no es perfume)encontré tu Blog y su cuidada forma de redactar. Ya tienes una seguidora más, así poco a poco a lo mejor puedes cobrar por publi ;) Ánimo y no nos dejes sin saber más...necesito infooo.por cierto, dejadme ordenadita la 09-11 de la Deutzer Ring 5!! bsitos

Jeparla dijo...

Felicidades!!!!!!!
^^

Carmen dijo...

Felicidades otra vez!! (espero que te llegara el sms)
Cuéntanos más cosas! Que no escribes nada :P

Kururin dijo...

Felicidades, perrete judío^^!!!

Mírale que pinta de empanado tiene ahí en la foto. xD

Un saludo y cuídate

mimotaku dijo...

Hola Elena! Me alegra que disfrutes. Estoy aquí para las dudas que surjan. Tu apartamento es similar al mio, por lo que puedes revisar las fotos que publiqué hace tiempo. Espero que sigas disfrutando y aprendas sobre Colonia en lo que queda.

Gracias por las felicitaciones a todos!! Fue un cumpleaños bonito, os lo aseguro.

Kuru: ya te dije que esa es la cara de los lunes por la mañana :P

A cuidarse!

Pennywise dijo...

Felicidades tío!! Eres un querubín aún jeje.